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Noche de brujas (modernas)

halloween 2016#PlayItLoud!

Mañana es Halloween y como ya hiciera el año pasado, éste también me apetecía dibujar algo que tuviera que ver con esta fiesta y sus leyendas. Y no es que lo vaya a celebrar, pero de tanto ver Instagram y otras tantas redes sociales inundadas de imágenes llenas de brujas, murciélagos, fantasmas, telarañas y más cosas varias, pues he decidido que al menos el blog se vista para la ocasión.

Este año, en lugar de una catrina (de la que prometo disfrazarme la próxima vez que se me cruce un cable por estas fechas), he tirado a lo más clásico y me he decantado por una bruja. Eso sí, nada de caras verdes y narices con verrugas, nos saltamos algunas reglas y si hay que llevar verde, que sea en el pelo. Y en los pies, mejor unas Converse, que seguro que hay que correr para subir y bajarse de la escoba y esas botas de punta y tacón que se gastan las del gremio no tienen pinta de ser nada cómodas.

Mi noche de brujas no tendrá disfraz, pero sí celebramos algo importante, el cumple de la mujer más guapa del mundo (mi madre), así que seguro que improvisamos algún conjuro entre vino y vino y nos echamos unas buenas risas, que además este año nos reunimos todos (mis hermanos y yo vivimos en sitios distintos y se hace muy difícil coincidir) y eso significa que caerán historias ridículas de muchos años atrás, de esas que sólo nos siguen haciendo gracia a nosotros, acompañada de esa complicidad y de las tonterías que te das cuenta que haces sólo cuando estáis todos juntos.

Y por eso estos días me escapo al pueblito bueno, eso sí, me voy cargada con todo lo necesario para seguir currando, que aún queda tanto por hacer que da miedo (muy propio para Halloween).

Pasad un puente fantástico y celebrad todas las costumbres, antiguas y nuevas, que os apetezcan y os quepan en vuestras horas libres.

P.D. Último aviso a navegantes – si aún no habéis participado en el sorteo de la ilustración personalizada, tenéis hasta mañana por la noche para hacerlo. Yo sólo aviso…

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Reduciendo la dosis

banderín la vida es una aventura

#PlayItLoud!

Puede que, hasta la fecha, éste sea el post que más me vaya a costar escribir. Si sois de los que pasáis por aquí con frecuencia, ya sabréis que siempre publico lunes, miércoles y viernes, y quizás os hayáis dado cuenta de que en las últimas semanas hay días en los que no he acudido a alguna de esas citas. También vengo repitiéndome la cantinela de que el tiempo no me da de sí y las musas no se prodigan demasiado…

Yo lo digo en plan broma, pero mi vida 2.0 hace aguas y como no quiero naufragar ni, por asomo, abandonar esta aventura, he decidido aligerar el peso. Así que, de momento, voy a pasar a publicar un sólo día a la semana en lugar de tres. Y digo que me cuesta escribir esta entrada porque me da un poco de rabia, porque durante un año y medio he conseguido asomarme puntual a casi cada cita, y tener que bajar el ritmo no era algo que quisiera incluir en mis planes, pero ahora mismo lo necesito.

Lo necesito para volver a dibujar con ganas y a contaros cosas que merezcan ser leídas (que, como siempre, serán mis historias y desvaríos varios, pero quiero poder escribirlos con tiempo e ilusión y no a la bulla y corriendo). Lo necesito para poder seguir aprendiendo cosas nuevas y no estancarme en lo que ya me sale bien. Lo necesito para poder invertir una pequeña parte de mi tiempo en no hacer nada sin sentirme culpable. Lo necesito para poner un poco de orden en este rinconcito mío al que, en cierto modo, no permito evolucionar. Lo necesito para no perderme algunas cosas de mi vida 1.0 (no dejéis que se os escapen cosas de la 1.0).

Y es por eso que a partir de ahora y hasta que mi día a día me lo permita (no caeré en el error de ponerme fechas), estaré por aquí cada lunes, con mis ilustraciones y mil historias por compartir, de las que espero que aún queráis formar parte.

Me despido antes de ponerme sentimentalmente profunda, que yo soy de esas… Pero antes me permito desearos un fin de semana la mar de feliz.

Disfrutad de los vuestros y reíd todo lo que podáis.

P.D. Repito ilustración, pero no se me ocurre mejor mensaje para la entrada de hoy…

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Desencuentros con mi agenda

calor y helados#PlayItLoud!

Épocas de toros que corren tanto que siempre me acaban pillando, de musas salieron a comprar cigarrillos y nunca más regresaron, de relojes que engullen las horas como si el día ya no tuviese veinticuatro (¿seguro que el gobierno no ha hecho recortes en el tiempo?). Me salto citas a las que no quiero faltar y no es por falta de ganas.

Podría daros mil excusas más que no lo son tanto, pero tampoco voy a convertir esto en el cajón de mis frustraciones acerca del espacio y el tiempo. Así que sin más me asomo, para no faltar también a la cita del viernes, y lo hago pensando en sol, calorcito y helados, que es a lo que invita esta ola de calor que nos ha pillado casi in-fragantis, con el armario a medio camino entre la primavera fresquita y temperaturas más propias del más fuerte de los agostos.

Yo empiezo a arrastrar un maravilloso resfriado, producto de la combinación de aires acondicionados y el ‘terral’ malagueño (esa sensación de que al salir a la calle te plantan cien secadores con viento caliente en la cara), y no puedo más que pedirle al reloj, que ahora sí, coja carrerilla y se plante en las seis de la tarde, para regalarme un buen puñado de horas de no hacer nada por obligación.

Y pese a no estar obligada yo me prometo sentarme con la agenda y poner orden en mi vida creativa, antes de que las vacas se hagan más flacas. Ordenar todos los proyectos que tengo en mi cabeza y darles forma, para así poder empezar a compartirlo con vosotros, que de eso sí que tengo ganas. Y dejar de lamentarme porque las musas vuelan y el tiempo corre, coger al toro por los cuernos y recuperar la calma.

Pasad un fin de semana genial.

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Planes de fin de semana

escápate, es viernes
#PlayItLoud!

Quería haber empezado (y acabado) esta entrada hablando de algo divertido, apasionante, interesante. Pero como esos cantantes que cuentan con música su hazaña fallida por escribir la canción más bonita del mundo, yo hoy no doy para mucho más que para alabar las bondades del viernes, que al menos promete tiempo libre y descanso.

Silenciar el despertador un par de días y vivir al ritmo que marquen mis constantes vitales. Sacar algún que otro ratito para estirar el cuello, cerrar los ojos y, cual caracol, disfrutar de este sol maravilloso y de unas temperaturas quasi-veraniegas (nota mental – y escrita – desempolvar mis pintauñas y darle color a mis pies; desterrar las medias al fondo del cajón; preparar mi piel para el verano – por favor no se me olviden del protector solar).

Por aquí hace tiempo de playa y la orillita del mar goza ya de un buen puñado de sombrillas, toallas sobre la arena y familias con el pack completo de mesas, sillas, neveras y un buen cargamento de filetes empanados y tortillas de patatas. Aunque yo aún no me he atrevido a lucir palmito en bañador. Y es que, un año más, llego tarde a la operación bikini. Pero como vale más tarde que nunca, estoy en pleno proceso de coger el hábito de salir a andar. Una buena caminata de pasitos rápidos y que el tono vaya llegando a su ritmo, sin fechas impuestas ni objetivos disparatados.

Quizás busque algún momento para seguir jugando con mis acuarelas, sentada en el patio bajo el sol, con una cerveza fresquita y algo de música de fondo (sí, esto suena tan bien, que definitivamente tengo que buscarle un rato).

En resumen, este fin de semana me escapo, me escapo del mundo aunque sea desde el sofá de casa. Aparco la rutina para que ésta me vaya cogiendo fuerzas, que el lunes se nos vuelve a presentar en un santiamén y, no sé vosotros, pero yo prefiero recibirlo con una sonrisa, así que a disfrutar del tiempo libre.

¡Hasta el lunes!

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Una semana loca y fresas de temporada

fondo de pantalla temporada fresas#PlayItLoud!

Volvemos a la carga después de una semana un tanto loca. La vida es una carrera de fondo y si a eso le añades un blog, los obstáculos se vuelven más altos y a no ser que cojas buena carrerilla, cuesta saltarlos. Y eso que empecé el lunes poniéndole mucho énfasis a lo del café, pero esta semana ni nadando en un tanque llenito de ese dichoso líquido. Seguro que quienes compagináis realidades 1.0 y 2.0 sabéis de qué hablo.

Pero no vengo a excusarme ni a contaros milongas. Mejor celebramos que es viernes y pensamos en cosas bonitas. Como todo lo que puede caber en un fin de semana libre después de una semana de madrugones y obligaciones. No es que las predicciones meteorológicas auguren días de sol  y cielos limpios, pero las temperaturas pasarán de los veinte grados y empieza a oler a primavera (por aquí casi no hace falta llevar chaqueta y, a veces, hasta la rebeca sobra).

wallpaper fresas2

Y como en la primavera andaba yo pensando, me dio por investigar cuáles son las frutas características de esta temporada, quizás con la intención de completar el catálogo estacional que inicié con las del verano (y que podéis ver aquí). Todos los resultados que me ha dado el señor Google hablan de fresas y fresones y a partir de ahí, mi cabeza ha viajado hasta ese fotograma de la dulce Amelie, que he acabado adaptando y convirtiendo en un fondo de pantalla para el móvil, todo vuestro si queréis usarlo.

No tiene ninguna complicación, podéis acceder a la imagen en su tamaño completo pulsando sobre la primera imagen de esta entrada y desde ahí guardarla en vuestro teléfono y asignarla como fondo de pantalla.

Espero que os guste y si os la lleváis para usarla, será un placer que me lo contéis en los comentarios de aquí abajo y ya, de paso, podemos hablar de los planes para este fin de semana o de lo que más os plazca.

¡Hasta el lunes!

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Semana Santa y huevos de Pascua

Semana Santa torrijas#PlayItLoud!

Antes de empezar reconoceré que el título de este post tiene trampa, porque hoy la cosa no va de huevos. Pero es que cuando comencé la ilustración que os enseño hoy, mi intención era unirme a esa ola de adorables huevos de Pascua que estos días inundan las redes y quizás acompañarlos de algún que otro conejito, que también se estila mucho por estas fechas.

Pero entonces me dio por pensar que poco podría yo contaros con ese dibujo, por muy preciosos que me hubieran quedado ambos. Y es que yo eso de los huevos y los conejos de Pascua no lo he vivido nunca. Para mí la semana Santa sabe a torrijas con miel, de esas que engordan con sólo mirarlas y que, además, son facilísimas de hacer en casa, a pestiños y a huesos de santos.

También a arropías, aquellos palos dulces y retorcidos de distintos colores que vendían en pequeños puestos justo antes de que pasaran las procesiones. Puedo verme pidiéndole a mi madre unos cuantos durillos para comprarme una y correteando por entre la gente que se agolpaba en las aceras de mi calle, buscando el mejor sitio para ver pasar a los tronos.

Lo cierto es que no soy nada “capillita”, como suele decirse, y con los años mi interés por la Semana Santa ha quedado reducido a cero. Sólo con decir que he vivido en Málaga casi nueve años y no he visto ni una sola procesión aquí (además de que hace dos años me quedé atrapada en el centro de la ciudad por culpa del cruce de no-sé-cuántos pasos y se me quitaron las ganas de volver a pasar por allí en estas fechas tan señaladas).

Pero cuando era más pequeña sí que me gustaban mucho las de mi pueblo, que son más de andar por casa, y me encantaba bajarme con mi madre a la calle a verlas pasar. Aunque un año, cuando ya era algo más mayor, en uno de esos “al cielo con ella” a punto estuvo de caérsenos encima el palio de una Virgen. Creo que fue ahí cuando la Semana Santa y yo rompimos. También le tuve cierto aprecio en mi adolescencia, cuando la excusa de ir a ver el encierro de los pasos me permitía rascarle un par de horillas más a mi toque de queda, aunque el único encierro que yo practicara fuera el de atrincherarme en un bar (tú esto ya lo sabías, ¿verdad, mamá?).

Y nunca me olvidaré de aquel episodio en el pueblo de mis abuelos, pese a que no debía tener más de cinco o seis años, en el que mi madre accedió a vestirme de mini-nazareno para acompañar a la procesión del Santo Entierro y apenas empezó comencé a berrear y a pedir que me sacaran de allí porque tenía el firme convencimiento de que nos iban a enterrar a todos (lo que no recuerdo es de dónde me saqué aquella idea).

Ya veis, luces y sombras de las semanas santas de mi vida. Y vosotros, ¿tenéis alguna historia que recordéis con cariño? ¿Alguna tradición que año tras año llevéis a cabo? 

Pasad un fin de semana genial y quienes tengáis la suerte de pillar vacaciones, disfrutadlas al máximo. Yo os espero el lunes por aquí con el nuevo calendario descargable.

¡Hasta entonces!

fin post-

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