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A ver, así entre nosotros. ¿Quién no ha recorrido alguna vez esos laberínticos, pero deliciosos pasillos de una tienda IKEA, soñando con pedirle a su staff que nos ponga el dormitorio completo y nos lo monte en casa así, con la misma distribución, con esos vestidores de ensueño en los que la ropa queda perfectamente organizada y que, oye, ni siquiera ocupan tanto? ¿Quién no ha procrastinado casi con lágrimas en los ojos delante de esas fotos ideales y maravillosas que pululan por las redes sociales y que muestran habitaciones perfectas y preciosas al más puro estilo nórdico? Y ahora bien, que levante la mano quien de verdad, pero de verdad de la buena, haya conseguido convertir su dormitorio en algo similar, quien no haya sentido alguna vez que las paredes se le vienen encima.

Y es que a la mayoría de nosotros nos cuesta horrores invertir tiempo en organizar muebles y armarios, para convertir el dormitorio, ese lugar donde se fabrican cosas tan importantes como nuestros sueños, en algo que no sólo sea digno de una foto, sino que nos reporte la paz y la tranquilidad que nos merecemos. Porque, aunque suene a consejo de madre, queridos amigos, una habitación ordenada nos aporta dosis de felicidad.

Lo reconozco, a mí me cuesta. Y lo digo porque he pasado por unas cuantas casas en los últimos cinco años sin apenas cosechar éxitos en este sentido. Por eso los geniales señores de IKEA han lanzado la campaña Habitación 365, con la que nos enseñan que no hace falta llevar a cabo grandes reformas. Da igual lo grande o lo pequeño que sea nuestro dormitorio, basta con una serie de pequeños cambios que nos ayudarán a conseguir que todo esté en su lugar.

Y es que aunque nos ofusquemos, no es tan difícil (nota mental: aplicarme el cuento). Existen trucos bien fáciles como elegir una cama con cajones y que los bajos de la misma dejen de ser el lugar donde habitan las pelusas, para convertirse en el mejor refugio de nuestros bolsos y zapatos. O llenar ese rincón muerto de la habitación con un tocador bien chulo. Nosotros en casa hemos guardado dos cómodas en los armarios empotrados del dormitorio, de modo que, además de colgar la ropa en perchas, tenemos más espacio para guardar en los cajones sin que estos muebles nos roben espacio de la habitación (vamos aprendiendo).

Estructura de cama con cajones

Arriba, la estructura de cama que nosotros tenemos en nuestra habitación, que junto con la cabecera y sus pequeñas estanterías a los lados forma un conjunto muy bonito y bien práctico.

Abajo, un par de ideas para mi wishlist de futuras pequeñas reformas: un tocador que invite a ponerse bien guapa delante de su espejo y una cama con barras donde poder dejar la ropa que nos pondremos al día siguiente, además de colgar collares y cosas bonitas varias.

tocador con espejo y banqueta

estructura de cama con perchero

Así que, queridos míos, toca invertir un poco de tiempo, cariño (y algunos eurillos) en nuestro dormitorio y que éste deje de ser el gran olvidado de la casa, la habitación cuya puerta cierras cuando vienen las visitas. Hagamos de él nuestra guarida perfecta y multipliquemos las ganas de hacer vida en él.

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