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feliz-2016#PlayItLoud!

Nunca se me ha dado muy bien eso de hacer balance. Normalmente sólo dejo que el cambio de año se interponga en la acción mecánica de escribir la fecha y que te siga saliendo la del año anterior. Tampoco suelo pedirle cosas al año que entra, quizás porque soy un poco supersticiosa y no me gusta pedir deseos en voz alta, por miedo a que no se cumplan, o quizás porque pienso que gran parte de las cosas que queremos que nos pasen están en nuestras manos, por eso más que desear y delegar en la buenaventura prefiero planear y poner todas mis ganas y mis esfuerzos en conseguir que sucedan.

No sabría ponerle un adjetivo al 2015. No lo calificaría de año malo, aunque ha tenido sus cosas, tampoco voy a negarlo. En cierto modo, este 2015 se ha solapado un poco con el 2014, sobre todo desde el punto de vista laboral. La maldita y trillada crisis, de la que esos que mandan no nos dejan olvidarnos (por más que ellos hayan dejado de incluirla en sus discursos), sacudió mi vida tranquila hace ya casi dos años y trajo consigo muchos sudores fríos, incertidumbre y pellizcos en el estómago. Pero toda situación difícil nos regala algo bueno y han sido estos dos años los que me han empujado a apostar por mi lado creativo, a dibujar a diario, a escribir todas las historias y desvaríos que dan forma a este blog (en las alegrías y en las épocas de crisis, que también las ha habido) y a iniciar una nueva etapa con unos objetivos nada fáciles, pero con muchas ganas de alcanzarlos.

Porque en estos últimos años por fin he descubierto qué quiero ser de mayor y el último mes del 2015 me deja simultaneando mi faceta de oficinista con la de autónoma loca, que nunca es ideal, pero sí necesaria para cumplir mi sueño de ilustradora y diseñadora de cosas bonitas. Por eso para el 2016 me pido (a mí misma) muchas ganas de seguir apostando por este último, porque no todos los días descubre una su verdadera vocación y cuando esas cosas pasan, más vale echarle coraje y todas las ganas del mundo.

Tengo unos cuantos deseos más para este año que entra, pero me los guardo para mí y prometo compartirlos si consigo hacer que se cumplan.

No me queda más que desearos que acabéis el año a lo grande, con vuestras personas favoritas bien cerca, ya sea a menos de un metro o dentro del corazón. Brindad con champán (o cava o sidra, nunca con agua), reíd todo lo que podáis, bailad, aunque sea al ritmo de la música petarda de la gala rancia de la uno, quered mucho y sin medida y que el 2016 os traiga un montón de cosas buenas (eso sí, siempre poniendo de nuestra parte).

¡Sed muy felices, que os lo merecéis!

fin-post3

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