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A por el lunes música café sonrisa ilustraciones

*Play it Loud!

Es lunes. Lunes. ¿Por qué es lunes?

Lo sé. Los lunes tienen ese poder maldito de hacernos sentir apáticos, tristes, pesados. Son ese clic que nos devuelve al mundo real, a los madrugones, a tener que cumplir con obligaciones que en realidad nos importan un bledo (francamente, querida). Por desgracia, suele tratarse de un sentimiento colectivo, y caminamos todos como autómatas con las sonrisas invertidas y la mirada clavada en los zapatos. ¡Otra vez lunesHumor de lunes. ¡Qué lunes más lunes!

Y, ¿para qué? En serio. Pensadlo. ¿Qué cambia que nos empeñemos en ver al primer día de la semana como al Demonio en persona? Nada. El tiempo no pasa más rápido. Las cargas no se hacen más ligeras. Las responsabilidades no desaparecen. El viernes no tarda menos en llegar.

Entonces, ¿por qué no le pintamos una sonrisa al lunes? ¿Qué perdemos por intentarlo? Empieza la semana y es el momento perfecto para hacer planes. Para decidir qué hacer con esos ratos que tenemos libres. Para plantearse un nuevo reto. Para planear un menú especial. Para llamar a ese amigo al que le debes un café y encontrar un hueco para tomarlo. Para leer tus blogs favoritos, que por lo general no postean sábados ni domingos. Para reencontrarte con las personas que forman parte de tus lunes y contarles qué tal fue el fin de semana. Y poder reírte con ellos, de todo y de nada. Y hablar del tiempo, que parece que este año el verano pisará fuerte. Y arreglar el mundo (o el país, que nos pilla más de cerca).

No es mi intención elaborar un discurso “happy-flower”. Soy consciente de que eso de que “la cosa está muy mala” dejó de ser una frase hecha hace mucho tiempo para convertirse en una verdad universal. Pero hay pequeñas batallas que podemos seguir ganando, que aún dependen de nosotros, y cambiarle el humor al lunes (o al día de tu semana que se disfrace del mismo) es una de ellas.

Así que, ¿por qué no empezamos? Pon música (puedes empezar por el #PlayItLoud de hoy), que suene fuerte. Prepárate un café (doble, por si acaso). Y regálate una sonrisa, pero no una tímida, una de las de verdad, bien grande. Puede que al principio cueste, pero podemos hacerla real y lo mejor de todo es que sonreír es contagioso.

¡A por el lunes! ¿Lo intentamos?

fin post-

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